lunes, 13 de julio de 2015

Mis 15

En noviembre de 2014 comenzamos con todos los preparativos para la fiesta. Salimos a averiguar precios para todo y a buscar el salón más lindo de todos. Fuimos por todos los salones de las piedras pero sólo uno me encantó, no sé porque si cuando fui lo estaban haciendo, ni siquiera tenía el piso pero el dueño me dio tanta confianza y me contó como iba a ser todo que le dije inmediatamente a mi madre que ese era mi salón. A mi madre también le encanto y sin duda alguna le dijo que el 11 de julio del 2015 se haría la fiesta más linda en ese salón, mi fiesta.

Ya era 2015, ya faltaban sólo siete meses, siete meses que se pasarían muy rápido y así fue.
En el transcurro del tiempo pasaron muchas cosas, incluso intenté quitarme la vida, me cortaba, no comía, tenía un autoestima muy bajo, lloraba todo el tiempo, no dormía, no salía, estaba sola y me acostumbré a mi soledad, eso fue lo peor que pude hacer en mi vida, acostumbrarme a la soledad y al sufrimiento, tenía miedo de ser feliz, no confiaba en nadie, no creía ni una palabra de lo que me decían.
Busque ayuda pero todos me decían “es por la edad”, “es parte de la etapa de la adolescencia” pero ¿No se supone que la adolescencia es la etapa más linda? ¿Qué pasó conmigo? ¿En quién me convertí? ¿Por qué tanto sufrimiento a tan corta edad?
Hasta que llegó la primera persona que me enamoró Martín, me enamoré de él y yo creía que él también se había enamorado mío, irónico ¿no?, ¿Cómo una persona tan buena y tan positiva se iba a enamorar de una suicida?, pero me equivoqué, en realidad él también había pasado por todo lo que pasé yo, tal vez no llego al puto de querer quitarse la vida pero comenzó con drogas y alcohol.
Todo era muy lindo, los dos hacíamos la pareja más linda. Hasta que me enteré que él salía con otra chica un poco más grande que yo, más madura, más linda, no era depresiva como yo y seguramente la eligió porque era mucho mejor que yo. Sí, le di a elegir entre ella o yo y la eligió a ella entonces decidí dejarlo en paz, que viviera su vida.
Al correr del tiempo pasaron muchas cosas él tuvo otras novias y yo también pero nada era igual.
Por suerte hoy en día puedo decir que él me cambió la vida, volvió otra vez a mí pero ya no era el Martín que conocía antes, era el Martín que yo no conocía, que él nunca me dejó conocer, más sincero y más atento, es el novio perfecto.

Volviendo a mis 15. En febrero realicé mis exteriores ya que era verano y si bien faltaba mucho tiempo para mi cumpleaños los hice igual.
Fueron los exteriores más lindo, hicimos guerra de pintura junto a mis amigas, mi sobrino y mi madre. La pasamos genial, nos divertimos muchísimo en esa tarde.
Cada vez faltaba menos para mi cumpleaños. Con mi madre tratamos de hacer todo antes de la fecha para la última semana no andar súper complicadas con eso.

Y llegó, llegó el 11 de julio del 2015, llegó la noche más linda, la noche inolvidable, la noche más maravillosa, mí noche.
Cuando desperté estaba muy nerviosa y ansiosa, quería que se haga de noche ya, mi día se pasó súper rápido.
A las 10:00 tenía que ir a la peluquería porque me iban a hacer las manos y después tenía que ir a las 16:00 y de ahí me quedaría hasta las 19:00, saliendo de la peluquería tenía que irme a ponerme el vestido e irme a hacer las fotografías antes de entrar.
Fuimos a un hotel en Montevideo, ese lugar era hermoso.
Luego de las fotografías nos volvimos a Las Piedras, eran las 21:30 y estaba pronta para entrar en la esquina del salón, en un auto descapotable.
Entre al salón y subí por el ascensor con mi sobrino ya que él me entraría, los dos nos encontrábamos muy nerviosos, entonces trate de no transmitirle tantos nervios a él y me calmé o al menos eso trate.
El dj anuncia “un fuerte aplauso para la quinceañera” y empezó a sonar “Nothing like us” de Justin Bieber.
Ya está, ya tenía que entrar, no sabía cómo reaccionar, si llorar, si aguantarme, si sonreír, si quedarme seria, si entrar rápido o lento.
Entonces ya no era momento de pensar, no podía demorar, como pude salí el ascensor y entré al salón con una sonrisa y aguantándome las lágrimas.
Entonces fue cuándo me di cuenta Tanta gente me vino a ver en la mejor noche de mi vida y yo tengo un corte grande en mi brazo que no se va a ir nunca más en mi vida, ¿Qué me había pasado?
Pero eso no importaba, lo que importaba era yo, era que sea una verdadera princesa.
Con el vestido de 15 más lindo, dorado y con mi sobrino de tan sólo 9 años, que tengo que aclarar que estaba hecho un príncipe, entré.. A los dos nos sudaba la mano, pero era ese sudor frío, de nervios.
Toda mi familia y mis amigos mirándome, esa noche era mía, yo tenía que lucirme más que nunca porque yo era la princesa esa noche.
El dj pone la música del vals, solté a mi sobrino para que se vaya.
Mi padrastro, ansioso y con muchos nervios me sacó a bailar el vals, primero nos dimos un abrazo muy fuerte, luego con sus manos sudadas y frías comenzamos a bailar, mis nervios aumentaban más y más, creo que en mi cara cada vez se demostraba más.
Baile primero con mi padrastro, luego con mi hermano, mi cuñado, mi padrino, mi novio, mi madrina, mi tía, mi hermana, mi prima, mi otra hermana, mi prima, mi tío, una amiga, mi ahijado, mi sobrino, algunos primos y por último, mi madre, el abrazo que nos dimos y todas las cosas que nos dijimos al oído fueron muy lindas y emocionantes, mis lágrimas se iban desprendiendo de a poco hasta que respire profundo para dejar de llorar, no quería que mi maquillaje se corriera.
Termino el vals y todas las personas vinieron a darme un beso y a decirme lo preciosa que estaba.
Luego vinieron las otras fotos con familiares y amigos.

Sinceramente fue lo mejor mejor de mi vida, fue la mejor noche y la pase genial junto a las personas queridas.

Lo único que me hubiera encantado fue que mi padre y mi hermano pudieran estar ahí, conmigo, compartiendo ese momento de felicidad y emoción.
Ellos estaban en mi corazón y sé que en algún lugar del cielo me miraban y disfrutaban conmigo.


Fue la noche más perfecta, nunca me imaginé lo lindo que sería, nunca me imaginé ser una princesa, nunca me imaginé sentirme tan bien a pesar de todo.

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